La Vitamina D es uno de los ingredientes que más contribuyen a mejorar nuestro estado de ánimo. Esto se da porque interviene en la producción de serotonina, uno de los neurotransmisores que gobierna la depresión. Nuestros cuerpos producen Vitamina D en forma natural cuando nos exponemos a la luz del sol (sin pantalla solar) entre 10 y 15 minutos diarios, pero la mayoría de las personas no se exponen lo suficiente al sol y, en consecuencia, necesitan hacerse del resto de la Vitamina D a partir de los alimentos. Además de en los productos lácteos, la Vitamina D puede encontrarse en el salmón, el atún, las sardinas, y los huevos.